Exposición: American People. Fotografía documental americana

Como en la exposición de Imogen Cunnigham comentada hace varios meses, el Thyssen de Málaga vuelve a echar mano de la colección de José Luis Soler Vila para la muestra "American People. Fotografía documental americana (1930-1980)", dividida en dos partes: Beautiful People, compuesta de fotos tomadas por Tod Papageorge en el mítico Studio 54, y American People, un recorrido un tanto breve por algunos de los nombres más relevantes de la fotografía documental norteamericana de ese periodo.
En cuanto a la primera, mucho se ha hablado y escrito sobre Studio 54 y su corta y ajetreada existencia de 1977 a 1980 (las reaperturas posteriores ya fueron otra historia) así que no es necesario extenderse sobre aquel escenario. En cuanto a las imágenes en sí, en "Go Inside the Legendary Studio 54 with Tod Papageorge" hay una amplia entrevista (en inglés) sobre el libro y una buena muestra de las fotografías, posiblemente las mejores, ya que la veintena de imágenes expuestas no me han resultado especialmente interesantes. Es de suponerles el valor documental por el que se incluyen en esta exposición aunque, independientemente de que se trate de un escenario emblemático, tal valor no parece ser muy diferente del que el paso del tiempo otorga a casi todas las fotografías (Sontag). Así, junto a fotos atrayentes hay otras que difícilmente se considerarían "imprescindibles" de ver:
No obstante, puede que la calidad de las copias expuestas, que parece inferior a las que se encuentran en la red, como las del artículo citado, tenga algo que ver en ello. Será cosa de darles otra vuelta, a ver si en una segunda visión mejoran
.
Como detalle anecdótico, mientras en el artículo "Luces, flash y deseo: el Studio 54 de Tod Papageorge" se le menciona "armado con su Leica y un flash imponente", en el folleto de la exposición lo hace "con una cámara de formato medio (6 x 9 cm), una Fujica en su caso –que pesaba, recordaba, «como un ladrillo de plomo»". A saber...
Por lo demás, no deja de sorprenderme la alusión del folleto a "un tipo de fotografía distanciada de lo meramente documental por una mirada subjetiva o poética de lo cotidiano". No es la única exposición de las vistas recientemente que me deja la sensación de que en ocasiones se hace difícil saber dónde acaba la fotografía y dónde empieza la literatura.
Bastante más interesante resulta la sección principal que da nombre a la muestra, a lo que contribuyen tanto el elenco de fotógrafos (Walker Evans, Lee Friedlander, Susan Meiselas y Garry Winogrand entre otros) como la presencia de algunas imágenes icónicas, como la de Marilyn Monroe en el set de La tentación vive arriba y la de Warhol en el cumpleaños de Norman Mailer, ambas de Winogrand, o algunos retratos de Walker Evans. (De este último se incluyen algunas fotografías ya vistas en la muy completa exposición Walker Evans 1928-1974 organizada en Madrid en 1983 por el Ministerio de Cultura, como el retrato de James Agee, 1937 o Lunchroom Buddies, New York City, 1931).




A diferencia de la primera parte de la exposición, la calidad de las impresiones -tanto en blanco y negro como en color- parece bastante mejor, por lo que en este caso solo hay que lamentar que las 54 fotografías expuestas sean pocas para la importancia de los fotógrafos que la componen. Pero tampoco nos vamos a quejar, que es lo que hay.

En cuanto a la primera, mucho se ha hablado y escrito sobre Studio 54 y su corta y ajetreada existencia de 1977 a 1980 (las reaperturas posteriores ya fueron otra historia) así que no es necesario extenderse sobre aquel escenario. En cuanto a las imágenes en sí, en "Go Inside the Legendary Studio 54 with Tod Papageorge" hay una amplia entrevista (en inglés) sobre el libro y una buena muestra de las fotografías, posiblemente las mejores, ya que la veintena de imágenes expuestas no me han resultado especialmente interesantes. Es de suponerles el valor documental por el que se incluyen en esta exposición aunque, independientemente de que se trate de un escenario emblemático, tal valor no parece ser muy diferente del que el paso del tiempo otorga a casi todas las fotografías (Sontag). Así, junto a fotos atrayentes hay otras que difícilmente se considerarían "imprescindibles" de ver:

No obstante, puede que la calidad de las copias expuestas, que parece inferior a las que se encuentran en la red, como las del artículo citado, tenga algo que ver en ello. Será cosa de darles otra vuelta, a ver si en una segunda visión mejoran

Como detalle anecdótico, mientras en el artículo "Luces, flash y deseo: el Studio 54 de Tod Papageorge" se le menciona "armado con su Leica y un flash imponente", en el folleto de la exposición lo hace "con una cámara de formato medio (6 x 9 cm), una Fujica en su caso –que pesaba, recordaba, «como un ladrillo de plomo»". A saber...
Por lo demás, no deja de sorprenderme la alusión del folleto a "un tipo de fotografía distanciada de lo meramente documental por una mirada subjetiva o poética de lo cotidiano". No es la única exposición de las vistas recientemente que me deja la sensación de que en ocasiones se hace difícil saber dónde acaba la fotografía y dónde empieza la literatura.
Bastante más interesante resulta la sección principal que da nombre a la muestra, a lo que contribuyen tanto el elenco de fotógrafos (Walker Evans, Lee Friedlander, Susan Meiselas y Garry Winogrand entre otros) como la presencia de algunas imágenes icónicas, como la de Marilyn Monroe en el set de La tentación vive arriba y la de Warhol en el cumpleaños de Norman Mailer, ambas de Winogrand, o algunos retratos de Walker Evans. (De este último se incluyen algunas fotografías ya vistas en la muy completa exposición Walker Evans 1928-1974 organizada en Madrid en 1983 por el Ministerio de Cultura, como el retrato de James Agee, 1937 o Lunchroom Buddies, New York City, 1931).




A diferencia de la primera parte de la exposición, la calidad de las impresiones -tanto en blanco y negro como en color- parece bastante mejor, por lo que en este caso solo hay que lamentar que las 54 fotografías expuestas sean pocas para la importancia de los fotógrafos que la componen. Pero tampoco nos vamos a quejar, que es lo que hay.
